El handicap de los carteristas

Mayo 4, 2011 |  por  |  Crisis, Golf como negocio, Opinion

Esta “perla” la descubrí, por un comentario de un amigo en un foro de LinkedIn, y se refiere a un campo (que hemos preferido no indicar) nada menos que en la zona de Sotogrande, Cádiz. Es indiferente porque por desgracia la realidad es que el problema se va extendiendo como la espuma por numerosos recorridos de todo el país. Los starters de muchos campos ofrecen ya de forma sistemática indicaciones especificas recomendando no dejar objetos de valor en la bolsa o buggies y advirtiendo del riesgo antes de jugar. Los carteles sobre “zonas sensible a robos” dentro de los campos proliferan y tampoco está muy claro que dejar los objetos de valor en el coche sea la solución (p0r posibles robos también).  Conocemos un caso reciente de un grupo de turistas a los que robaron en otro campo la cartera y llaves de coche de alquiler que se llevaron a su vez del parking. Los clientes (extranjeros) aprovechaban el último día de vacaciones e iban (hasta ser robados) directos al aeropuerto después del golf. Sólo imaginarlo si os sucediera algo así en un viaje por el extranjero, lo que contarías a otros golfistas al regreso.

El problema de estas situaciones, y ahora más con el impacto de las redes sociales, es que siempre hay impresentables que aprovechan la coyuntura y se despachan a gusto en estás situaciones, como este amable señor Finlandés que comenta:

El señor se define por si mismo pero la realidad es que debemos atajar este problema y los campos deberían, en la medida de sus posibilidades, advertir, evitar y sobretodo “asistir” al jugador por algo que aunque sea difícil de evitar para ellos, sucede mientras pagan por disfrutar de sus instalaciones. Intentar eximirse de responsabilidad o regalarle unos green fees al cliente para jugar otro día, no puede ser suficiente. Tal vez ofrecer taquillas de seguridad gratuitas en los clubes o instalar cajones con llave en los buggies y carros además de, como no, intentar que la policía intervenga de algún modo, aunque sospechamos que esta parte ya la hacen sin éxito.

De la inversiones multimillonarias que supuestamente hacen las administraciones para promocionar el golf, y porque no decirlo, de la parte que corresponda a los propios campos, tal vez deberían no minusvalorar el tremendo impacto negativo que este boca a boca tiene para nuestro sector, “San Benito” fácil de adquirir, pero muy difícil de quitarnos después.


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