No cabe duda que esta edición del Volvo Masters está resultando especial en todos los sentidos, incluido el juego. En el año en el se cumplen 20 desde la primera edición de este torneo en este mismo campo, el panel de lideres es significativamente distinto al de los últimos años.
En primer lugar no hay españoles. Tras tres segundos de García y el desempate de
La esperanza local este año debía ser pues Jiménez y el público que hoy abarrotaba Valderrama se volcó con su partido. El mismo manifestó ayer que ese público le suponía un plus de motivación a su favor, pero no fue así. El de Churriana confirmo en la rueda de prensa lo que su tarjeta reflejaba al final del día… “No le he pegado bien desde el tee, y en este campo si no es así, no tienes nada que hacer.” Al tropiezo del 7 siguieron el del 11, 12, 13 y 18, con sólo un birdie en el 10 que volvió a encender a los espectadores.
Por detrás se libraba otra batalla que nuevamente está suponiendo un cambio del guión habitual de las últimas ediciones del torneo. Desde el primer día Justin Rose y Padraig Harrington se mostraron decididos a llevar su lucha por la orden de merito a los greenes de Valderrama y hoy no ha sido una excepción. A Rose parecía vencerle la presión desde primera hora y en el tee del 3 la diferencia entre los dos protagonistas del partido estelar ya se había esfumado tras el bogey y doble bogey de Rose y el birdie de Harrington en el 1. Todo apuntaba a debacle del inglés pero no fue así y con birdies en el 8, 10 y 11 y ante la vuelta de par de Harrington mantiene el resultado por arriba prácticamente idéntico al de la jornada anterior.
El viento sigue siendo el protagonista y no hay lluvia en la vigésima edición del Volvo Masters. Si Rose o Harrington ganan mañana se confirmará que esta es una edición atípica en la que los candidatos a victoria lo son finalmente, pero recuerden que esto es Valderrama y que en Domingo cualquier cosa puede suceder.
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